
Recientemente he estado conduciendo reuniones jefe – colaborador para la elaboración de planes de desarrollo de estos últimos por medio de la acción del liderazgo, mediante la aplicación práctica de herramientas probadas, en una empresa de manufactura especializada. Hemos tenido muy buenas experiencias.
En una de estas reuniones y, aprovechando la ocasión, uno de los jefes me comentó sobre su preocupación de estar a cargo de una nueva área. Comentó que al recibirla encontró un buen desorden y una forma de operar reactiva, «apagando fuegos» constantemente, con la consecuente falta de credibilidad y de confianza que esto generaba en sus clientes internos. Me dijo que no quería esa forma de trabajo y me preguntó qué podía hacer.
Todos enfrentamos momentos de crisis o imprevistos durante el día (aunque no todos los días) y, cuando enfrentamos estas situaciones, lo que «toca» es resolverlas, sin embargo, vivir reaccionando resolviendo crisis, no es la manera productiva de trabajar (recuerden que hay 3 tipos de respons[h]abilidad o capacidad de respuesta: Reactiva que resuelve con un alto costo y estrés, proactiva que se anticipa y minimiza daños, creativa que disuelve los problemas para que no aparezcan de nuevo o para que nunca aparezcan).
Mi recomendación para este ejecutivo fue que comenzara por resolver las crisis existentes (reacción), mientras que, simultáneamente, decidiera los temas importantes y de alto apalancamiento, que impactaran fuertemente en sus resultados, diseñando y ejecutando para ellos acciones semanales que, paulatinamente, cambiaran el sistema de trabajo pasando de lo urgente a lo importante.
Una vez identificados estos temas, lo siguiente, es priorizarlos para empezar por aquellos de más impacto.
Sabemos que dispersarnos en muchas cosas a la vez nos resta productividad y, por el contrario, enfocarnos aumenta nuestra probabilidad de éxito. Como dice el proverbio ruso «El que persigue a dos conejos, no atrapa ninguno».
Para discernir qué es lo más importante, sobre la lista de temas identificados, valdría la pena hacernos una pregunta, una pregunta de enfoque: «De todos estos ‘issues’ ¿Cuál sería el único que puedo hacer y que, al hacerlo, todo lo demás sería más fácil o innecesario?».
En noviembre 13 del 2009, en Holanda, se organizó lo que sería la caída de fichas de dominó más grande de la historia (récord mundial). En aquella ocasión cayeron 4,491,863 fichas. Todo inició con una primera ficha. Al final, la energía generada acumulada por todo aquel movimiento, sumó 94,000 joules, que es la energía necesaria para que un hombre de tamaño promedio pueda realizar 545 lagartijas….¡Y todo comenzó con una sola ficha de dominó!
Además, antes, en 1983, el físico Lorne Whitehead, demostró que una ficha de dominó, no solo puede derrumbar otra ficha del mismo tamaño, sino una más grande que ella. Puso en fila 7 fichas, donde la primera era de tamaño estándar y la que seguía 50% más grande que la anterior y así sucesivamente (la primera medía 2 pulgadas y la séptima 1.89 pies ó 22.78 pulgadas). Al empujar la primera, todas fueron cayendo (si prolongáramos esta fila aumentando 50% el tamaño de la siguiente ficha con relación a la anterior, la número 18 tendría el tamaño de la torre inclinada de Pisa, la 23, el de la torre Eiffel, la 31, más que el del monte Everest, la 57, el de casi la distancia entre la Tierra y la Luna,…). ¡Es exponencial!
La pregunta anterior es importante porque nos permite encontrar nuestra primer ficha de dominó en la que necesitamos enfocarnos.
Se divide en tres partes:
1. «¿Cuál sería el único que puedo hacer…?», la respuesta te dará una sola cosa versus muchas, algo específico y dice «hacer», lo que nos lleva a actuar
2. «¿…y que, al hacerlo,…?», que nos permite pensar en no hacer algo (lo que sea), sino hacer algo con un propósito específico
3. «¿…todo lo demás sería más fácil o innecesario?», te dirá cuándo has encontrado tu primer ficha de dominó
Una vez seleccionado el primer tema, valdría la pena repetir el proceso dos veces más con los temas restantes, para tener al final los 3 más importantes para enfocarnos en ellos.
Dicen que el éxito exponencial no es simultáneo, sino lineal. Enfocarnos en las pocas actividades de alto apalancamiento que aumenten la probabilidad de lograr los resultados que queremos, serán aquellas realmente importantes y, entonces, dejaremos de apagar fuegos como sistema de trabajo y estaremos en un nivel de responsabilidad creativa (o al menos proactiva), teniendo una vida mucho más eficiente y productiva.
Abrazo.




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