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25/jun/2014

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¿Realmente las metas deben ser SMART?

Seguramente usted ha escuchado con mucha frecuencia que las metas deben ser SMART (palabra que en español significa ‘inteligente’).

Cada una de las letras de la palabra SMART forman en realidad un acróstico que, según se ha dicho, son las características que debe tener una meta:

S – pecific: Específica

M – easurable: Medible

A – chievable: Alcanzable

R – ealistic: Realista

T- ime Oriented: Con un tiempo o fecha de realización

Esta ha sido la forma en que se ha basado el proceso de establecimiento de metas en muchísimas organizaciones.

Sin embargo, hay indicios que comienzan a demostrar que las metas SMART tienden a limitarnos para alcanzar grandes cosas. Características como ‘Alcanzable’ y  ‘Realista’ son limitadoras y llevan a las personas y equipos a moverse dentro de lo ‘conocido’ y a no salir de las ‘zonas cómodas’, lo que hace que los avances sean ‘pequeños’.

En alguna ocasión, un consultor organizacional me dijo “Yo nunca pongo una meta que no sepa que puedo alcanzar”. Entiendo que se trate de evitar la frustración, pero el costo por evitarla puede ser grande, es decir, sacrificar la capitalización del enorme potencial que tenemos al olvidar que la frustración es parte del proceso de la grandeza y el desarrollo.

La empresa de entrenamiento e investigación Leadership IQ, condujo un estudio con poco más de 4,000 empleados en poco menos de 400 organizaciones haciendo 35 preguntas sobre el proceso de establecimiento de metas y qué tanto éstas ayudan a alcanzar grandes cosas.

Sólo el 15% de los encuestados consideró que sus metas verdaderamente les ayudan a alcanzar grandes avances y sólo el 13% consideró que sus metas les llevarán a desarrollar su potencial completamente este año.

¿Son las metas alcanzables y realistas las que nos ayudan a avanzar? ¿O en realidad son aquellas que nos llevan fuera de nuestra zona de confort las que nos permiten alcanzar grandes cosas?

El estudio condujo, después de hacer algunas regresiones y correlaciones, a determinar los 8 factores que determinan si una meta nos llevará a avanzar y a desarrollar mucho más nuestro potencial.

 

La lista es la siguiente:

1)   Puedo tener una imagen vívida, nítida, de qué tan bien me sentiré cuando alcance mis metas

2)   Tendré que aprender nuevas habilidades para alcanzar mis metas este año

3)   Mis metas son absolutamente necesarias para que mi organización crezca

4)   Yo participé activamente en el establecimiento de mis metas este año

5)   Tengo acceso al entrenamiento formal que necesitaré para alcanzar mis metas

6)   Mis metas de este año me empujarán fuera de mi zona de confort

7)   Mis metas enriquecerán la vida de las personas a mi alrededor (clientes, comunidad, familia, etc.)

8)   Mis metas están alineadas con las prioridades más altas de mi organización este año

En el medio de las organizaciones está surgiendo un nuevo acróstico sustituyendo al antiguo SMART.

Se dice, de acuerdo a estos hallazgos, que nuestras metas deben ser HARD:

H – eartfelt: Sentida en el corazón.- La meta involucra a algo que es más importante que nuestros intereses propios solamente

A – nimated: Animada.- La meta es descrita de tal forma que genera en la mente una imagen vívida que nos anima emocionalmente a alcanzarla

R –equired: Requerida.- La meta involucra el completar un trabajo o tarea absolutamente necesario (para mi mejora o la de la empresa)

D – ifficult: Retadora.- La meta requiere aprender una nueva habilidad y salir de lo conocido o zona cómoda

El cerebro humano ama lo conocido. Nuestra mente subconsciente empuja todo el tiempo para permanecer dónde estamos. El sólo proceso de establecimiento de metas comienza a mandar señales a nuestra mente indicándole que ‘deseamos hacer algo nuevo o diferente’ y comenzamos a resistirnos. La consecuencia es que pongamos metas ‘cortas’ que, al alcanzarlas, nos detienen en nuestro proceso de crecimiento y desarrollo.

La neurociencia ha demostrado que son nuestras creencias o patrones de pensamiento (conexiones neuronales subconscientes) las que, al no encontrarse alineadas con nuestras grandes metas, nos lleven hacia atrás en lugar de hacia delante corrigiendo el fenómeno conocido como disonancia (diferencia entre la realidad percibida y la realidad subconsciente de nuestras creencias).

El proceso de establecimiento de metas HARD debe ser acompañado por un proceso neurocientífico de reacondicionamiento neuronal (por medio de afirmaciones poderosas, visualización y emociones intensas positivas) para alinear las creencias con las metas que perseguimos, además, del establecimiento de metas intermedias que nos aseguren seguir en la dirección correcta.

Finalmente, la tolerancia a la frustración es un factor clave para alcanzar grandes metas. Como dicen “si su meta no está siendo alcanzada, no cambie su meta, cambie su actitud”. El diálogo interno del “¿Cómo sí?” en lugar del “No se puede, es muy difícil”, manda mensajes a nuestro cerebro y sistema nervioso para seguir buscando constantemente formas y opciones para alcanzar la meta deseada, en lugar de rendirnos.

Como alguna vez escuché “No importa el tamaño de la meta, siempre estará por debajo del potencial”.

Alcanzar grandes cosas requiere sustituir el antiguo SMART por el nuevo HARD.

 

Juan Carlos Puerta

¿Realmente las metas deben ser SMART?

25/jun/2014

Seguramente usted ha escuchado con mucha frecuencia que las metas deben ser SMART (palabra que en español significa ‘inteligente’).

Cada una de las letras de la palabra SMART forman en realidad un acróstico que, según se ha dicho, son las características que debe tener una meta:

S – pecific: Específica

M – easurable: Medible

A – chievable: Alcanzable

R – ealistic: Realista

T- ime Oriented: Con un tiempo o fecha de realización

Esta ha sido la forma en que se ha basado el proceso de establecimiento de metas en muchísimas organizaciones.

Sin embargo, hay indicios que comienzan a demostrar que las metas SMART tienden a limitarnos para alcanzar grandes cosas. Características como ‘Alcanzable’ y  ‘Realista’ son limitadoras y llevan a las personas y equipos a moverse dentro de lo ‘conocido’ y a no salir de las ‘zonas cómodas’, lo que hace que los avances sean ‘pequeños’.

En alguna ocasión, un consultor organizacional me dijo “Yo nunca pongo una meta que no sepa que puedo alcanzar”. Entiendo que se trate de evitar la frustración, pero el costo por evitarla puede ser grande, es decir, sacrificar la capitalización del enorme potencial que tenemos al olvidar que la frustración es parte del proceso de la grandeza y el desarrollo.

La empresa de entrenamiento e investigación Leadership IQ, condujo un estudio con poco más de 4,000 empleados en poco menos de 400 organizaciones haciendo 35 preguntas sobre el proceso de establecimiento de metas y qué tanto éstas ayudan a alcanzar grandes cosas.

Sólo el 15% de los encuestados consideró que sus metas verdaderamente les ayudan a alcanzar grandes avances y sólo el 13% consideró que sus metas les llevarán a desarrollar su potencial completamente este año.

¿Son las metas alcanzables y realistas las que nos ayudan a avanzar? ¿O en realidad son aquellas que nos llevan fuera de nuestra zona de confort las que nos permiten alcanzar grandes cosas?

El estudio condujo, después de hacer algunas regresiones y correlaciones, a determinar los 8 factores que determinan si una meta nos llevará a avanzar y a desarrollar mucho más nuestro potencial.

 

La lista es la siguiente:

1)   Puedo tener una imagen vívida, nítida, de qué tan bien me sentiré cuando alcance mis metas

2)   Tendré que aprender nuevas habilidades para alcanzar mis metas este año

3)   Mis metas son absolutamente necesarias para que mi organización crezca

4)   Yo participé activamente en el establecimiento de mis metas este año

5)   Tengo acceso al entrenamiento formal que necesitaré para alcanzar mis metas

6)   Mis metas de este año me empujarán fuera de mi zona de confort

7)   Mis metas enriquecerán la vida de las personas a mi alrededor (clientes, comunidad, familia, etc.)

8)   Mis metas están alineadas con las prioridades más altas de mi organización este año

En el medio de las organizaciones está surgiendo un nuevo acróstico sustituyendo al antiguo SMART.

Se dice, de acuerdo a estos hallazgos, que nuestras metas deben ser HARD:

H – eartfelt: Sentida en el corazón.- La meta involucra a algo que es más importante que nuestros intereses propios solamente

A – nimated: Animada.- La meta es descrita de tal forma que genera en la mente una imagen vívida que nos anima emocionalmente a alcanzarla

R –equired: Requerida.- La meta involucra el completar un trabajo o tarea absolutamente necesario (para mi mejora o la de la empresa)

D – ifficult: Retadora.- La meta requiere aprender una nueva habilidad y salir de lo conocido o zona cómoda

El cerebro humano ama lo conocido. Nuestra mente subconsciente empuja todo el tiempo para permanecer dónde estamos. El sólo proceso de establecimiento de metas comienza a mandar señales a nuestra mente indicándole que ‘deseamos hacer algo nuevo o diferente’ y comenzamos a resistirnos. La consecuencia es que pongamos metas ‘cortas’ que, al alcanzarlas, nos detienen en nuestro proceso de crecimiento y desarrollo.

La neurociencia ha demostrado que son nuestras creencias o patrones de pensamiento (conexiones neuronales subconscientes) las que, al no encontrarse alineadas con nuestras grandes metas, nos lleven hacia atrás en lugar de hacia delante corrigiendo el fenómeno conocido como disonancia (diferencia entre la realidad percibida y la realidad subconsciente de nuestras creencias).

El proceso de establecimiento de metas HARD debe ser acompañado por un proceso neurocientífico de reacondicionamiento neuronal (por medio de afirmaciones poderosas, visualización y emociones intensas positivas) para alinear las creencias con las metas que perseguimos, además, del establecimiento de metas intermedias que nos aseguren seguir en la dirección correcta.

Finalmente, la tolerancia a la frustración es un factor clave para alcanzar grandes metas. Como dicen “si su meta no está siendo alcanzada, no cambie su meta, cambie su actitud”. El diálogo interno del “¿Cómo sí?” en lugar del “No se puede, es muy difícil”, manda mensajes a nuestro cerebro y sistema nervioso para seguir buscando constantemente formas y opciones para alcanzar la meta deseada, en lugar de rendirnos.

Como alguna vez escuché “No importa el tamaño de la meta, siempre estará por debajo del potencial”.

Alcanzar grandes cosas requiere sustituir el antiguo SMART por el nuevo HARD.

 

Juan Carlos Puerta

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